Existen cuchillos intrínsecos
como: los conservadurismos hipócritas, los rajes cobardes, los chismes
con mala
leche, las risas malvadas de quien “está arriba” (algo pasajero), los
coqueteos
manipuladores, las traiciones, todo ello, debería pagarse con esos
mismos cuchillos. Sin piedad y sin dar tiempo a los pretextos o
argumentos de ese demonio que
luchara por salvar el alma dentro
de su pellejo.

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