"La conversa que sostuve
contigo por el facebook toda la noche, me costó un rojo", puede decir una
apenado y arrepentido adolescente.
"Me deje llevar por tus falsas
promesas, tus lindas palabras y tú aparente buena onda, y ahora tengo un hijo
que no quieres reconocer ¡maldito!", dirá una mujer engañada.
"Me dijiste todas las cosas
bonitas que existen en el mundo: que contigo no sufriría, que jamás me atormentarías,
que siempre estarías a mi lado, que me seria fiel y me amarías toda las horas del mundo, pero te olvidaste de
decirme que eras casado, tenias dos hijos y eras un misio y tacaño del demonio,
así no juega Perú", podrá decir una ingenua jovencita.
En efecto es necesario tener pleno
dominio de la razón, autocontrol emocional, y autodominio físico, en el viaje
sentimental. Dejar correr las emociones de manera plena, no es conveniente.
Y perder el mando de forma desmedida
frente a un gusto humano solo se puede traducir en pérdida de poder social, político
o económico, sino se actúa con ingenio, calculo y mucho ceso.
No hay que forzar situaciones. No
debemos luchar por lo que nos es esquivo, no debemos perder la cabeza por una
forma que quizá no tenga buen fondo, ni gran fin.

0 Comentarios